Hagibis, el gran tifón llega a Tokio. Mi viaje a Japón (Capítulo 5)

Despierto a las 7:10 horas de la mañana en un Ryokan de Asakusa en Tokio. Ya ha llegado Hagibis a Tokio, el gran tifón que azotó Japón en octubre de 2019. Tenía muchos planes para hoy pero me veo obligada a realizar cambios y adaptarme a las circunstancias. El día parece que será aburrido, pero… nada más lejos de la realidad. Fue un día intenso y cargado de anécdotas. ¿Quieres conocerlas? Sigue aquí leyendo y descubre que pasó aquel día.

Un desayuno tradicional japonés delicioso para iniciar el día.

Este 12 de octubre de 2019 sin lugar a dudas fue un día increíble que empezó con este maravilloso desayuno típico japonés. Te muestro una imagen del desayuno y de la preciosidad de comedor del Ryokan Asakusa Shigetsu donde me hospedé los primeros días en Tokio.

Ya había llegado el tifón Hagibis a la zona de Tokio y se recomendaba no salir a la calle y permanecer en el Ryokan. Pero yo no había venido para quedarme encerrada en una habitación de hotel y hasta ahora no me parecía para tanto, así que me duché, me vestí todo lo rápido que pude y salí a explorar los alrededores.

Tuve suerte porque el Ryokan Asakusa Shigetsu está situado escandalosamente cerca del Templo Sensōji, lo cual facilitaba pasar un rato disfrutando del templo y si la cosa se ponía fea correr hacia el Ryokan. Pero antes tenía que comprar la comida y la cena para ese día ya que todos los restaurantes de la zona estaban cerrados y el Ryokan tan sólo tenía servicio de desayuno.

¿Y a dónde fui?, pues a uno de los establecimientos que estaba casi a punto de cerrar pero que aguantó hasta el último momento, el famoso Don Quijote de Asakusa. ¿Curioso el nombre, verdad? Ahora te descubro de que se trata, sigue leyendo…

De compras en Asakusa Don Quijote pese a Hagibis (el gran tifón).

Retomo este día 12 de octubre, día de tifón de 2019 en Tokio. Casi todo cerrado y voy en busca de una de las pocas tiendas abiertas en el barrio, el famoso ‘Don Quijote’ también conocido como Donki (ドンキ)

Para los españoles su nombre nos recordará a la famosa novela de Miguel de Cervantes, ‘Don Quijote de La Mancha’ pero no tiene nada que ver ni con la novela ni su autor. Más bien es una cadena de tiendas grandísima que abarca desde comida, ropa, productos electrónicos, juguetes, bicicletas, muebles, artículos de cocina, etc.

Todo lo que puedas imaginar está ahí. Bueno, ese día todo lo que yo buscaba no estaba allí. Había una gran escasez de determinados alimentos, justo los que yo estaba buscando, y de agua.

Ya sabía que en Japón cuando se avecina algún tifón la gente tiende a arrasar la comida y el agua de los combini y tiendas como Donki pero pensaba que estaban exagerando. Pero no, no estaban exagerando ni lo más mínimo. Así que no pude elegir demasiado. (En cuanto a comida me refiero a los famosos bento, onigiri y ramen instantáneo).

Los Donki son alucinantes, tienen de todo. Varios pisos a rebosar de todo tipo de productos. Pasillos super estrechos pero en los que misteriosamente no te chocas con nadie, incluso con aquellos que se aventuran a comprar con uno de esos mini carros tan graciosos que tienen para realizar compras. Supongo que eso se debe a la gran amabilidad de los japoneses, porque fácil ya te digo que no es.

Volviendo al tema de mis compras de emergencia, cargué con unos onigiris, un yakisoba, agua y algo más para beber y me fui al Ryokan para dejarlo en la habitación.

De vuelta a la calle a visitar el Templo Sensōji.

Pese a que al salir del Donki ya estaban avisando de su cierre inminente, aunque no eran ni las 12 del medio día, decidí salir de nuevo a la calle y realizar una visita al Templo Sensōji todo lo extensa que me permitiese el tifón. Y vaya que sí me lo permitió…

Creo que fue el día y momento perfecto para visitar este templo que suele estar casi siempre abarrotadísimo de gente. Pues ese día prácticamente no había gente, tan sólo algunos atrevidos que como yo se habían aventurado a realizar su última visita del día antes de la llegada de Hagibis. Casi todos ellos eran chinos, así que aproveché para hacer oído con el idioma chino que también estudiaba y sigo estudiando.

Allí estaba yo, estrenando mi palo selfie y mi chubasquero. Salí a la calle con uno de esos famosos paraguas transparentes que ponen a tu servicio gratuitamente los hoteles y Ryokanes. Luego te contaré que pasó con el paraguas…

De momento aquí te dejo unas cuantas fotos de esa visita al Templo Sensōji y otras más adelante. Y también un vídeo que he colgado en el Canal de YouTube de Universo Japón.

Los goshuincho (御朱印) o libreta de goshuin (御朱).

Es un templo precioso donde compré mi goshuincho (御朱印) o libreta de goshuin (御朱) que son sellos realizados en cada templo con caligrafía japonesa. Te dejo aquí la foto de mi goshuincho y del goshuin de aquel día realizado en el Templo Sensōji.

Goshuin Sensō-ji

También aproveché y compré algunos amuletos llamados omamori y aproveche también para probar suerte con un omikuji, el cual resultó ser de mala suerte y tuve que atarlo en el lugar designado en el templo para que los dioses se lleven esa mala suerte y así dejará de perseguirte. Creo que los dioses se olvidaron de mi aquel día…

Sí, así es, la cosa empezó a ponerse fea y decidí volver al ryokan. La lluvia junto con el viento hicieron que el llevar un paraguas no sirviera absolutamente de nada. Bueno, sí para algo sirvió para tener la primera anécdota graciosa del día.

Y por supuesto, para variar, me perdí y acabé dando un paseo improvisado por un Shōtengai, que es una especie de calle peatonal techada donde hay multitud de comercios y restaurantes, ese día cerrados todos. Yo te contaré detalles sobre los Shōtengai más adelante.

La ‘anécdota’ del paraguas transparente.

El caso es que volviendo al ryokan con el maravilloso paraguas prestado empezó a soplar muy fuerte el viento, tan fuerte que el paraguas quedó absolutamente destrozado. En ese instante mi mente se nubló y el pensamiento ‘tierra trágame a ver como explico esto en el ryokan’ se apoderó de mi.

Durante el corto trayecto de vuelta empecé a pensar en como iba a disculparme y al llegar al ryokan y enseñarle a la chica de recepción el estado en el que había quedado el paraguas articulé una y otra vez palabras de disculpa en japonés (con pequeña reverencia incluida) y cual fue mi sorpresa al recibir una sonrisa por respuesta y un mensaje tranquilizador por parte de la chica diciendo que eso era habitual y que no pasaba absolutamente nada.

Al día siguiente comprendí el por qué de esa sonrisa por parte de la chica del ryokan y es que esos paraguas son extremadamente endebles y además muy baratos. Al parecer, son tan baratos que las mismas personas que los compran cuando los necesitan los abandonan en la calle cuando no les son necesarios.

Dejando este tema de lado, ahora venía lo bueno y otra anécdota esta vez muy muy divertida.

Pero antes de que se me olvide, aquí tienes más fotos del Templo Sensō-ji.

Ahora si, confinamiento obligado en el ryokan, el tifón pegaba fuerte.

El tifón venía con fuerza y ya tocaba confinarse en la habitación del ryokan. Aproveché para hacer alguna videollamada a mi familia y amigos en España y para ver la televisión hasta que esta empezó a dejar de funcionar a ratos.

Los golpetazos del viento se oían muy fuertes y la televisión iba a ratos. Las sirenas que avisaban del tifón sonaban muy cerca y allí estaba yo a más de 10.000 km de mi casa, sola y sin saber que iba a pasar esa noche. Jamás había vivido algo así, era como si se acabase el mundo y las noticias que se veían en la televisión no eran muy alentadoras que digamos… Para muestra este vídeo…

Un vídeo corto anterior al tifón Hagibis paseando por Asakusa (Tokio) y el Templo Sensō-ji.

Paseo por Asakusa (Tokio) antes del tifón Hagibis

Pasaban las horas y cada vez los ruidos y golpes que venían del exterior eran más y más fuertes y como la televisión dejaba a ratos de funcionar me decidí a llamar a recepción para preguntar sobre la gravedad de lo que estaba pasando. Una hora llamando a recepción y allí nadie contestaba… definitivamente se acababa el mundo y allí no había nadie que me pudieses ayudar. Algo tenía que hacer. Y lo hice.

Yo creo que serían las 18 o 19 horas de tarde, no sé bien, perdí la noción del tiempo. Al ver que no me contestaban al teléfono decidí bajar a recepción y cuando llegué me encontré con casi todas las luces apagadas y todo absolutamente vacío.

Allí no había ni un alma y el espectáculo visual exterior que se percibía desde los ventanales del ryokan de esa pequeña calle de Asakusa en Tokio era de una auténtica tempestad de lluvia y viento. Luego me enteré que este tifón había sido el peor en décadas y para muestra dejo este artículo Tifón Hagibis de la BBC News. Pero lo bueno de la noche todavía no había llegado. Y no sólo me refiero al fifón.

Una sorpresa inesperada.

Parece que determinadas situaciones son angustiantes y de golpe se vuelven terriblemente surrealistas. Eso fue lo que sucedió aquella noche. Oido al dato…

Mientras veía la televisión y las noticias sobre el tifón aproveché y me tomé un relajante te en mi habitación. Mira que cucada de juego de té tenía en la habitación. Además tenía un hervidor de agua eléctrico y así el agua siempre estaba calentita.

Juego de té japonés

Tal y como te dije antes bajé a recepción y no había ni un alma hasta que aparecieron en la puerta tres personas. ¿Qué hacía esta gente a estas horas con la que estaba cayendo por las calles de Tokio? La respuesta… surrealista…

Estas tres personas eran dos mujeres más o menos de mi edad y un chico altísimo vestido de negro al estilo de la película Matrix y con un pelo rubio también larguísimo. Parecían nórdicos y por suerte hablaban inglés perfectamente. Bueno… hay que matizar que una de las dos mujeres saber inglés sabía pero se podría decir que no lo hablaba muy bien por la borrachera que traía encima. Ahí es cuando empieza la situación surrealista.

Al parecer eran una mujer con su hijo, el chico gótico altísimo y de melena rubia, y una amiga de la mujer. Los tres eran finlandeses. Habían llegado justamente hoy a Tokio y tras dejar las maletas en el ryokan habían salido a la calle ajenos a todo lo que estaba sucediendo y habían tardado tanto en volver al ryokan porque andaban buscando algo en particular capricho de la amiga ebria de la mujer.

¿Pero qué hace esta mujer?

La mujer ebria empezó a hablarme pero no la entendía, no vocalizaba nada en absoluto. Cuando logramos entendernos me di cuenta de que lo que quería era saber dónde podía tomar una copa de vino tinto. Estábamos en pleno tifón y esta persona buscaba un lugar donde tomarse una copa de vino tinto… jajajajaja.

Era más o menos como la de la foto pero con 20 años más y sin la botella de vino… que es lo que andaba buscando…

Todavía me río al recordar la situación. Yo intentándole explicar lo que pasaba y que no iba a encontrar ningún sitio abierto. La mujer insistiendo en que quería una copa de vino. Se puso tan pesada y quería con tal ansia esa copa de vino que pese a que no había nadie en el ryokan y el comedor estaba cerrado y con las luces apagadas se metió hasta la cocina y empezó a rebuscar por todos lados buscando una botella de vino tinto.

Al cabo de un rato la amiga de esta señora logró convencerla de que dejara de buscar y se la llevó a la habitación a dormir. Luego conversamos durante un rato y nos reímos de la situación. Fue algo muy extraño, de estas cosas que dices… si no lo veo no lo creo, pero ahí estaba yo divirtiéndome de lo lindo nada más y nada menos que en Tokio, en pleno tifón y de paso practicando inglés. ¿Se puede pedir más?

Fin del día.

Tras un rato de charla me fui a mi habitación y entre ruidos extraños, sirenas de alerta y con la ayuda de la lectura conseguí dormirme sin saber lo que me depararía el día siguiente. Eso, como bien dijo Escarlata O’Hara en ‘Lo que el viento se llevó’, ‘ya lo pensaré mañana’ .

Y resultó que el día siguiente dio para mucho… Pero eso será en el siguiente capítulo, el número 6.

Por cierto si no has leído los capítulos anteriores te dejo el enlace a la sección ‘MI VIAJE A JAPÓN‘ donde puedes encontrar los publicados anteriormente y con sus correspondientes podcast.

También lo tienes en formato podcast.

Aquí te dejo el Podcast publicado en Universo Japón Podcast donde te cuento este capítulo por si prefieres escucharlo. ¡Espero que lo disfrutes!

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またね (matane)

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